Lavalle Gerardo
Traumatología y Ortopedia

FASCITIS PLANTAR
FASCITIS PLANTAR


La definición de fascitis plantar es un dolor de tipo mecánico en el talón, que se caracteriza por presentarse en la mañana, al levantarse de la cama y efectuar el primer paso, es donde se presenta el dolor. También se presenta al dar el primer paso después de estar sentado por un tiempo prolongado. Típicamente el dolor es intenso al principio y a medida que la persona continua caminando el dolor se va aminorando hasta que desaparece, creyendo la persona que el dolor es pasajero, sin embargo cada vez se va volviendo más sintomático hasta volverse crónico. Usualmente el dolor desaparece o no se presenta si no se apoya del todo, por tanto el paciente de alguna manera busca una forma diferente de pisada contribuyendo así a una distribución anormal de las cargas de su pie, y por consiguiente la aparición de otros problemas en el pie.
El paciente por lo general acude a la consulta con varios días o semanas de la aparición de la sintomatología, generalmente existe el precedente de algún cambio en la actividad deportiva o el inicio de la misma recientemente, un período vacacional con largas caminatas, el uso de calzado diferente o el exceso de trabajo. A la exploración física se identifica un punto específico de dolor en la parte medial del talón, justo con el nivel de inserción de la fascia plantar en la tuberosidad media del calcáneo, el hueso del talón. Aparte puede existir dolor al momento de realizar intencionadamente estiramientos de los dedos o del tobillo hacia la flexión, lo cual provoca dolor o una sensación de restiramiento en la planta, esto junto con la historia clínica del paciente es suficiente para llegar a un diagnóstico correcto. En caso de encontrarse o sospecharse alguna otra patología del pie, es posible solicitar radiografías con carga de los pies. En algunos casos en las radiografías laterales, se puede apreciar una formación ósea llamada osteofito o espolón calcáneo, dicha imagen suele hacer pensar al paciente que ese “pico” de hueso es la causa de su dolor, sin embargo no es así, dicha formación ósea no es más que la calcificación de la inserción de la fascia plantar a nivel del calcáneo que en casos crónicos a éste nivel se producen microdesgarros que al remodelarse, existe una reacción ósea que se produce una y otra vez, y esto hace que se forme la calcificación o espolón.
Una vez que se realiza el diagnóstico, se establece el tratamiento. Es muy importante que el paciente atienda su sintomatología lo más pronto posible, para que el tratamiento se inicie rápidamente y la mejoría se presente pronto. Usualmente el paciente acude con algunas semanas de evolución, hecho que retrasa el tratamiento y la mejoría. Es un padecimiento que involucra mucho la constancia del paciente en el seguimiento de su tratamiento ya que los medicamentos desinflamatorios y analgésicos solo sirven para el proceso inicial del tratamiento, pero en realidad el tratamiento básico son los estiramientos, ejercicios para la fascia y la termoterapia. La duración aproximada del tratamiento es de uno a dos meses y la fascitis tiende a la resolución en ese tiempo. Cuando es un problema crónico puede tardar hasta 4 meses para resolverse. En ocasiones indicadas se pueden realizar hasta 2 infiltraciones directamente al a fascia y después continuar con los ejercicios y la termoterapia. Junto con esto se pueden utilizar ciertos dispositivos de ortesis para el talón o para todo el pie, como plantillas fisiológicas que distribuyen las cargas del pie de una manera uniforme, cuando así se requiere. Cuando solo es el problema del talón lo que aqueja al paciente, la talonera es suficiente para ayudar a mejorar el problema.
Cuando se presenta de manera crónica, el dolor es más renuente y difícil de quitar, y aparecen otro tipo de síntomas como dolor nocturno, dolor al estar mucho tiempo de pie, y algunos síntomas neurológicos como adormecimiento de la planta del pie, falta de sensibilidad, el dolor no desaparece al caminar, etc. Generalmente existe un antecedente de infiltraciones previas sin mejoría, y ciertos problemas agregados.
Aquí el tratamiento es más agresivo, acudir a centros de rehabilitación física y estiramientos más exhaustivos. Cuando ninguno de éstos tratamientos funciona, por un período no menor a 4 meses, el manejo es quirúrgico, el cual consiste en cirugía percutánea, donde se corta la fascia y se quita el espolón, es un procedimiento muy sencillo y rápido, ambulatorio y de pronta recuperación. Aun así el tratamiento postoperatorio debe continuar con rehabilitación física por lo menos un mes después de la cirugía y agregar el uso de ortesis plantares.


Dr. Gerardo Lavalle Garcés
Traumatólogo Ortopedista
Genesis 98.1 Programa “Entre tú y yo” sábado 21-11-09